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LOS ESTIPENDIOS DE LA MISA
Con
este art铆culo quer铆a informaros sobre lo que
dice la Iglesia en materia de estipendios, para explicaros el sentido de los mismos y que conozc谩is lo que dice
el C贸digo de Derecho Can贸nico sobre este particular.
A
todo sacerdote que celebra o concelebra se le puede dar un estipendio para que aplique
una Misa por determinada intenci贸n. (c. 945)
1. El sentido de los estipendios
de la Misa
El sentido de los estipendios de la Misa s贸lo se puede comprender si, desde la fe, se entienden varios
aspectos de la doctrina cristiana.
(1) Por
un lado, est谩 el valor infinito que tiene la Eucarist铆a,
que es el sacrificio que ofreci贸 el Se帽or Jes煤s, al Padre Eterno, derramando
su sangre, por la salvaci贸n de todos los hombres.
(2) En segundo lugar, hay que entender que la Misa que se “ofrece” por alguien debe significar una verdadera “ofrenda”.
Esta ofrenda es posible porque como hijos, amados y queridos de Dios, todo fiel participa del sacerdocio real de Cristo que, como Hijo Amado, tiene la complacencia del Padre y puede ofrecer un culto que agrada a Dios, y puede interceder por el mundo.
(3) Al
aplicar la Misa de forma p煤blica por una
intenci贸n, contamos, no s贸lo con nuestra oraci贸n, sino con la oraci贸n de
toda la Iglesia. Recordemos dos textos muy importantes:
a) Si dos o tres se ponen de acuerdo para pedir algo, mi Padre se
lo conceder谩. (ver Mt 18,19)
b) No tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia.
(Misal Romano)
(4) En
cuarto lugar, est谩 el valor de la oraci贸n del sacerdote, que elegido por Dios y
consagrado por el sacramento del Orden, act煤a in persona Christi
(en la misma persona de Cristo Cabeza) e in nomine Eclesiae, y de esta forma su oraci贸n tiene la eficacia
de quien ha sido nombrado por Dios como mediador entre Dios y los hombres.
Como suele decirse vulgarmente: “pida
usted, que est谩 m谩s cerca de Dios y le har谩
m谩s caso”.
(5) Adem谩s,
con el estipendio “ayudamos a la Iglesia en sus necesidades”, de forma especial
con el sostenimiento del clero.
(6) No
olvidemos tampoco el acto de caridad que supone rezar por los difuntos y en
especial por las benditas 谩nimas del purgatorio, que ya no pueden ofrecer
ning煤n acto a Dios y esperan purificarse. La Iglesia nos ha ense帽ado que
nuestra oraci贸n, gracias a la comuni贸n de todos los santos, puede acelerar su
purificaci贸n y ganarles la indulgencia.
(7) Por
煤ltimo, consideremos que al ofrecer la Misa contribuimos, sin decir una sola palabra,
a la evangelizaci贸n y a la propagaci贸n de la fe, porque sin decir ninguna
palabra, con nuestro gesto, y con todo lo que este implica, nos convertimos en
testigos y transmisores del valor y los contenidos de la fe.
2. La ley can贸nica acerca
del estipendio
Esta ley est谩 recogida en el C贸digo de Derecho Can贸nico, en los c谩nones c.945-958; c.534 y c.1.385.
a) Sobre
la cuant铆a del estipendio
Seg煤n el c.952, corresponde a los Obispos de la provincia,
fijar el estipendio de la Misa, de forma que es posible que en diferentes
provincias se cobre un estipendio distinto. En nuestro caso, la Provincia
Eclesi谩stica de Madrid, formada por las Di贸cesis de Madrid, Alcal谩 y Getafe, ha
fijado el estipendio, desde junio de 2008, tal y como aparece en el Bolet铆n
Oficial Eclesi谩stico, en 8€. Antes eran 6€ 贸 1.000 ptas.
Un
sacerdote no puede pedir mayor cantidad[1], pero
si puede recibirla, si es voluntad del feligr茅s hacer con ello un donativo a la
Iglesia.
De
hecho los sacerdotes tienen la obligaci贸n de aceptar una cantidad inferior si
la persona en cuesti贸n no puede pagar la cantidad fijada por la Provincia
Eclesi谩stica as铆 como decir la Misa a煤n cuando la persona haya fallecido sin
poder pagar el estipendio. (ver c. 948, 949, 952).
Por
otro lado, si los fieles quieren dar m谩s, tampoco hay problema. Lo 煤nico que
hay que tener claro es si quiere que se le digan tantas Misas como d茅 el dinero
o dar ese dinero por la Misa.
Si los fieles dan m谩s cantidad que la estipulada, el sobrante se destinar谩 a lo que haya determinado
el Ordinario del lugar[2].
El
c. 947 pide que se evite toda apariencia de comercio
en esta materia, pues la Misa no cuesta nada. Cristo muri贸 por todos de forma gratuita. M谩s bien, al contrario, la Misa tiene un valor infinito y no
puede pagarse ni con todo el oro del mundo. Se trata, pues, de un ofrecimiento,
pero nunca no de una compra.
El sacerdote, a煤n cuando no recibiera encargos puede aplicar intenciones en la Misa que celebra, dada su condici贸n de sacerdote, y pedir especialmente
por los m谩s necesitados de su parroquia. (c 945 §2).
Y
si por alguna causa el sacerdote no hubiere dicho la Misa que se le encarg贸 y
por la que se le dio dicho estipendio, la tendr谩 que hacer otro d铆a, pues la
obligaci贸n de ofrecer la Misa no prescribe. (c. 949).
b) Sobre
la intenci贸n de la Misa
El
sacerdote que es p谩rroco debe aplicar la Misa de los Domingos o d铆as de
Precepto por el pueblo que tiene encomendado.
(c. 534). Por lo que si en el pueblo donde est谩 s贸lo hay una Misa dominical,
no se pueden acoger intenciones esos d铆as.
Seg煤n
el c. 948, no se podr铆a aplicar m谩s de una intenci贸n en la Misa, por lo que a cada
Misa se puede decir s贸lo intenci贸n. En la pr谩ctica, y en todas las parroquias,
dado que no hay tantos sacerdotes ni tantas Misas en las parroquias, y, sin
embargo, si que hay peticiones por parte de los fieles, se aceptan m谩s de una
intenci贸n por Misa, al menos muchos d铆as.
El sentido com煤n y el recto juicio han de saber compaginar una facilidad para
que la gente aplique la Misa por sus intenciones y respetar en lo posible el
esp铆ritu de la ley. Es as铆 que suele ser costumbre que el Cabo de A帽o o el Funeral
Novenario, se respete por norma general y para otras Misas se acepten varias
peticiones, procurando que no sean demasiadas el mismo d铆a.
Un
sacerdote no puede recibir m谩s Misas que se pueden decir en un a帽o. (c. 953). Por
lo que una vez al a帽o es necesario volver a pedir Misas, aunque se pidan todos
los a帽os en las mismas fechas.
Por
todo ello, debe existir, en cada parroquia, un libro de Misas, donde se anoten
las intenciones y se lleve cuenta de los donativos recibidos, de forma que sea
f谩cil el control por parte del p谩rroco y del Ordinario del lugar (c. 955 §4;
957; 958).
3. Pr谩ctica com煤n en muchas parroquias
a) No
se pueden decir las Misas Gregorianas. Para ello es mejor ir a iglesias de religiosos, en los que la comunidad de frailes ofrece una mejor posibilidad de hacer todas las Misa encargadas sin interrupci贸n.
Las Misas Gregorianas son 30 Misas seguidas, dichas sin interrupci贸n, por un difunto. Cuestan lo
mismo que las dem谩s, pero se dicen por devoci贸n.
La
Tradici贸n nos cuenta c贸mo en el a帽o 604, un monje llamado Justo falto a su voto
de pobreza y c贸mo, al poco tiempo, enferm贸 y muri贸, por la culpa. El papa san
Gregorio Magno record贸 a los dem谩s monjes
los episodios de Hechos 5, 1ss y Hechos 8, 20 en los que el Ap贸stol san Pedro condena severamente las actitudes
avariciosas y la codicia de las personas. Quiso
inculcar gran temor a los monjes en este asunto, pero luego, temiendo por
la salvaci贸n del monje, y para dar una esperanza a los dem谩s, mand贸 que se le
dijeran 30 Misas seguidas por 茅l. Una vez dichas, aquel monje, se apareci贸 a un
compa帽ero y le dijo que se hab铆a salvado gracias a las 30 Misas que hab铆an
dicho, las “Misas Gregorianas”.
b) El
sobrante de los estipendios
El sobrante de los estipendios (que es el dinero que supera los 8€ fijados por los Obispos madrile帽os para la intenci贸n de la Misa) se sobreentiende que lo est谩s dando a la parroquia. Es ella la que deber铆a enviar al Obispado el sobrante. En la pr谩ctica creo que muchas parroquias se los quedan para sus propios gastos. De esta manera, si una persona entrega 10€ para la aplicaci贸n de una Misa, los 2€ sobrantes se quedar谩n en la parroquia en vez de ir al Obispado, pues, antes de pensar en ayudar a los dem谩s, tienen que mirar por sus propios gastos, siendo adem谩s que el Obispado recibe de cada iglesia el 10% de todo lo que ingresa.
c) Sobre
las intenciones en d铆as fijos del mes
Aquellas
personas que suelen decir una Misa a sus familiares un d铆a concreto al mes,
tendr谩n que aceptar la posibilidad de que, por alguna raz贸n, no se puedan decir
las Misas tales d铆as, en cuyo caso se dir谩n el siguiente d铆a que sea posible, siempre
con posterioridad a la fecha pedida, para poder darse cuenta y asistir cuando
haya sido programada.
Espero haber contribuido no s贸lo a daros una informaci贸n
煤til, sino a mejorar el sentido y devoci贸n.
[1] No le es l铆cito al sacerdote pedir una cantidad
mayor de lo estipulado, (c. 952), y aquel que obtiene un lucro ileg铆timo
por el estipendio de la Misa debe ser
castigado con una censura o otra pena justa. (c. 1385). Lo que s铆 puede
es recibir m谩s si as铆 lo ofrece el donante (c. 952).
[2] El fin del dinero sobrante lo determina el
Ordinario del lugar, esto es, el
Obispo y sus vicarios (el Consejo Episcopal de la Di贸cesis). c. 951. En la Archidi贸cesis de Madrid ese dinero sobrante va al Fondo
de Cooperaci贸n Diocesano cuyo cometido es el sustento del clero en aquellas
parroquias que no pueden pagar su salario.
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